Los talones agrietados son un problema muy habitual, especialmente durante los meses de verano o cuando la piel de los pies no recibe los cuidados adecuados. En algunos casos solo causan una preocupación estética, pero, cuando las grietas son profundas, también pueden provocar dolor, sangrado e incluso facilitar la entrada de bacterias.
La piel seca en los pies pierde elasticidad y tiene más dificultades para soportar la presión que recibe al caminar. Como consecuencia, la piel engrosada que rodea el talón se abre y aparecen las conocidas fisuras en el talón.
En este artículo te explicamos por qué aparecen, qué puedes hacer en casa para mejorar los casos leves y cuándo es recomendable acudir al podólogo.
Por qué se agrietan los talones: las causas más frecuentes
Normalmente, los talones no se agrietan por una única causa. La sequedad, la presión continuada y determinados hábitos pueden combinarse hasta provocar que la piel pierda flexibilidad y termine abriéndose.
Presión y sobrecarga en el talón
Al caminar o permanecer de pie, el talón soporta buena parte del peso corporal. Cuando existe una callosidad peritalón muy marcada, esta piel endurecida se expande hacia los lados con cada apoyo y puede acabar agrietándose.
El riesgo aumenta cuando:
- Se pasa mucho tiempo de pie sobre superficies duras.
- Se camina habitualmente descalzo.
- Se utiliza un calzado abierto por detrás, como chanclas o sandalias.
- El calzado no sujeta correctamente el talón.
- Existe una distribución inadecuada de las presiones al caminar.
- Hay sobrepeso o un aumento continuado de la carga sobre los pies.
El calzado abierto deja que el tejido del talón se expanda sin contención, favoreciendo que la piel seca y engrosada se rompa.

Falta de hidratación y hábitos de higiene inadecuados
La piel del talón es más gruesa que la de otras zonas del cuerpo y necesita una hidratación constante. Los baños demasiado largos, el agua muy caliente, los jabones agresivos o no aplicar una crema específica para los pies pueden debilitar su barrera natural.
Con el tiempo, la piel pierde elasticidad, se vuelve áspera y aumenta la acumulación de células muertas. Si a esta sequedad se le añade la presión diaria al caminar, pueden aparecer las primeras fisuras.
Problemas dermatológicos o de salud
En algunas personas, los talones agrietados no son solamente un problema cosmético. La sequedad y el engrosamiento de la piel también pueden estar relacionados con:
- Diabetes.
- Problemas circulatorios.
- Eccema.
- Psoriasis.
- Hipotiroidismo.
- Pie de atleta u otras infecciones por hongos.
- Algunas formas de queratodermia.
La queratodermia climatérica, por ejemplo, puede provocar un engrosamiento muy marcado y seco de la piel de los talones en algunas mujeres alrededor de la menopausia.
Cuando existe alguna de estas condiciones, es importante identificar y tratar la causa, en lugar de limitarse a aplicar una crema hidratante.
Remedios caseros que funcionan (y cuáles conviene evitar)
Los casos leves pueden mejorar con una rutina constante de hidratación y cuidado. Sin embargo, los resultados no suelen ser inmediatos: la clave es mantener el tratamiento todos los días y evitar retirar la piel endurecida de manera agresiva.
1. Hidratación correcta
Aplica dos veces al día una crema con urea, ácido salicílico o alfahidroxiácidos para hidratar y ablandar la piel engrosada. Si hay heridas abiertas o inflamación, consulta antes con un profesional.
2. Prueba la técnica del calcetín nocturno
Antes de dormir, aplica crema o vaselina en los talones y cúbrelos con calcetines de algodón. Así, el producto actúa durante más tiempo y ayuda a recuperar la flexibilidad de la piel.
3. Haz un remojo y una exfoliación suave
Remoja los pies en agua templada durante unos minutos y elimina suavemente la piel endurecida con una piedra pómez o una lima. Evita frotar en exceso y aplica crema al terminar.
4. Protege las grietas superficiales
Un vendaje líquido puede ayudar a proteger las grietas leves y evitar que sigan abriéndose. Si hay sangrado, supuración, dolor intenso o enrojecimiento, acude a un profesional.
¿Qué no debes hacer?
Aunque resulte tentador, nunca debes cortar las durezas con tijeras, cuchillas o herramientas de pedicura. Tampoco es recomendable “afeitar” la piel endurecida, ya que podrías provocar una herida difícil de controlar.
Evita también los baños prolongados con agua muy caliente. Aunque inicialmente parezca que suavizan los pies, eliminan parte de los lípidos naturales de la piel y pueden aumentar la sequedad.
Calzado y hábitos que marcan la diferencia
El calzado es uno de los factores más subestimados en la aparición de talones agrietados. Si el pie no está bien sujeto, el tejido del talón se expande lateralmente cada vez que apoyamos el peso.
Para prevenir que las grietas reaparezcan:
- Utiliza zapatos de la talla adecuada.
- Prioriza un calzado que sujete correctamente la parte posterior del pie.
- Evita utilizar chanclas o sandalias abiertas durante muchas horas seguidas.
- Sustituye el calzado cuando la suela o la zona del talón estén desgastadas.
- Utiliza calcetines transpirables y cámbialos diariamente.
- Evita caminar descalzo sobre superficies duras durante mucho tiempo.
También es aconsejable mantener una hidratación general adecuada, aplicar protección solar en el empeine y las zonas expuestas de los pies durante el verano y ducharse después de bañarse en el mar o en la piscina para eliminar los restos de sal y cloro.
La crema debe aplicarse durante todo el año, no únicamente cuando la piel ya se ha agrietado.
Cuándo los talones agrietados necesitan un podólogo
Los remedios caseros pueden ser suficientes cuando las fisuras son pequeñas y superficiales. Sin embargo, tienen sus límites.
Es recomendable pedir cita con un podólogo cuando:
- Las grietas son profundas o sangran.
- El talón duele al caminar o al apoyar el pie.
- No existe una mejoría visible después de una o dos semanas de cuidados.
- El enrojecimiento se extiende alrededor de la grieta.
- Aparecen calor localizado, inflamación o supuración.
- La piel endurecida es tan gruesa que la crema no consigue penetrar.
- El problema reaparece con frecuencia.
- La persona tiene diabetes, neuropatía o problemas de circulación.
En personas con diabetes, una pequeña lesión puede pasar desapercibida debido a la pérdida de sensibilidad y presentar mayores dificultades de cicatrización. Cualquier grieta, herida, cambio de temperatura, enrojecimiento o secreción debe ser valorado lo antes posible por un profesional sanitario.
¿Cómo trata el podólogo los talones agrietados?
El podólogo examinará la profundidad de las grietas, el estado de la piel y la presencia de posibles infecciones o enfermedades dermatológicas.
Cuando existe una capa gruesa de piel endurecida, puede realizar un desbridamiento mecánico controlado mediante quiropodia. Este procedimiento permite retirar de forma segura el exceso de callosidad, reducir la presión sobre la fisura y facilitar que los productos hidratantes penetren mejor. Consulta nuestro tratamiento podológico del talón agrietado
Además, el especialista puede recomendar productos con una concentración mayor que los cosméticos habituales y establecer una pauta de cuidado adaptada al estado de la piel.
Si las grietas reaparecen constantemente, también será importante valorar cómo se distribuye el peso sobre los pies. Una presión excesiva en determinadas zonas del talón puede favorecer la formación de callosidad y provocar que la piel vuelva a abrirse.
En estos casos, un estudio biomecánico de la pisada permite analizar el apoyo del pie, la distribución de las presiones plantares y otros factores que podrían estar agravando el problema.
Preguntas frecuentes sobre los talones agrietados
¿Los talones agrietados pueden provocar infecciones?
Sí. Una grieta abierta rompe la barrera protectora de la piel y puede convertirse en una vía de entrada para bacterias. El riesgo es mayor en personas con diabetes o problemas circulatorios, ya que la sensibilidad y la capacidad de cicatrización pueden estar reducidas.
¿Qué tipo de crema es más efectiva para los talones agrietados?
Las cremas con urea en concentraciones de entre el 10 % y el 20 %, ácido salicílico o alfahidroxiácidos suelen ser las más eficaces. Además de hidratar, ayudan a ablandar y eliminar progresivamente la piel endurecida.
¿Cuánto tarda en mejorar un talón agrietado con tratamiento casero?
Los casos leves pueden empezar a mejorar en una o dos semanas si se mantiene una hidratación diaria y una exfoliación suave. Si pasado este tiempo no existe una mejoría visible, las grietas aumentan o aparece dolor, conviene consultar a un podólogo.
¿Los talones agrietados pueden tener relación con cómo piso?
Sí. La forma de distribuir el peso al caminar puede concentrar una presión excesiva en determinadas zonas del talón. Esto aumenta la fricción, favorece el engrosamiento de la piel y puede hacer que las fisuras reaparezcan. Un estudio biomecánico permite comprobar si el apoyo del pie está influyendo en el problema.
¿Las personas con diabetes deben tratar de manera diferente los talones agrietados?
Sí. La diabetes puede reducir la sensibilidad de los pies y dificultar la cicatrización. Por este motivo, cualquier grieta debe ser valorada por un profesional antes de aplicar productos exfoliantes, utilizar limas o intentar retirar la piel endurecida por cuenta propia.
Cuida tus talones. Si las grietas duelen, sangran o no mejoran, es importante acudir al podólogo. En Inmoovs valoramos el estado de la piel y la causa del problema para ofrecerte el tratamiento más adecuado.