Seguro que alguna vez, al comprarte unas zapatillas de correr o simplemente al caminar un rato largo, te has preguntado por qué desgastas más un lado del zapato que el otro. O quizás, por qué a ti te duele la rodilla después de un paseo y a tu acompañante no. La respuesta suele estar en la base de todo: tu forma de pisar.
Aclaremos algo desde el principio: no existe la «pisada perfecta«. Lo que buscamos en podología es una pisada funcional. El pie es una obra de ingeniería diseñada para absorber impactos y propulsarnos, y cada persona adapta ese movimiento a su estructura ósea y muscular. Entender si eres pronador, supinador o si tienes una pisada neutra no es solo cuestión de etiquetas, es la mejor forma de prevenir lesiones que, a la larga, pueden amargarte el día a día.
¿Qué es la pisada pronadora?
La pronación es, en esencia, un movimiento defensivo del cuerpo. Cuando el pie toca el suelo, tiende a inclinarse hacia adentro para amortiguar el peso. El problema viene cuando ese giro es excesivo. Es lo que conocemos coloquialmente como «pies volcados».
En una pisada pronadora, el arco plantar tiende a colapsar o aplanarse más de lo debido. Esto hace que el tobillo se hunda hacia el interior y que el dedo gordo tenga que hacer un esfuerzo extra para despegar del suelo. Si notas que tus zapatillas se deforman hacia adentro, es muy probable que este sea tu caso.
- Impacto en el cuerpo: Al girar el pie hacia adentro, la tibia y la rodilla también rotan, lo que puede generar molestias no solo en el pie, sino también en la cadera.
- Calzado: Se suelen buscar zapatillas con soporte o estabilidad en la zona interna para «frenar» ese desplome del arco.
- Sensación común: Cansancio en la planta del pie al estar mucho tiempo de pie o aparición de durezas en la zona interna del dedo gordo.
¿Qué es la pisada supinadora?
La supinación es justo lo contrario, y aunque es mucho menos frecuente que la pronación (apenas la presentan un 5% de las personas), suele dar bastante guerra. Aquí, el pie no «colapsa» hacia adentro, sino que todo el peso recae en el borde externo.
Quien tiene una pisada supinadora suele tener un arco muy marcado (pie cavo). Al ser un pie más rígido, no absorbe bien los impactos. Es como si caminaras sobre muelles que no ceden, cada paso transmite la vibración directamente a las articulaciones superiores.
- Impacto en el cuerpo: Mayor riesgo de esguinces de tobillo, ya que el pie tiende a «irse» hacia afuera.
- Calzado: Se necesita mucha amortiguación y flexibilidad, ya que el pie por sí solo no es capaz de amortiguar.
- Características visuales: Desgaste muy acusado en el borde exterior de la suela, desde el talón hasta el dedo pequeño.

Diferencias entre pronador y supinador: Cómo identificarlos
Truco del desgaste de la suela
Coge tus zapatos de diario o tus zapatillas de deporte más usadas y ponlas sobre una mesa a la altura de tus ojos, mirándolas desde atrás.
- Si la zapatilla está inclinada hacia el centro (hacia el otro pie), eres pronador.
- Si la zapatilla parece que se quiere «caer» hacia afuera, eres supinador.
- Si se mantiene recta y el desgaste es uniforme en el centro del talón, tienes una pisada neutra.
El test de la huella mojada
Es un clásico. Moja la planta de tus pies y camina sobre una cartulina o el suelo de la terraza (que deje marca).
- Huella ancha: Si ves casi toda la planta del pie, indica un pie plano o pronador.
- Huella muy fina: Si solo ves el talón y la parte delantera unidos por una línea muy delgada por fuera, eres supinador.
Observación de las rodillas y tobillos en espejo
Mírate de frente al espejo con los pies paralelos. Si tus rodillas tienden a juntarse (formando una «X»), suele ir asociado a la pronación. Si, por el contrario, tus piernas parecen las de un jinete (paréntesis), la supinación suele estar presente.

Lesiones comunes asociadas a una mala pisada
No se trata solo de cómo gastas la suela, se trata de que una mala alineación es una invitación a procesos inflamatorios. Cuando el pie no trabaja bien, otras estructuras tienen que «hacer horas extra» para compensar.
- Fascitis plantar: Muy común en pies que pronan en exceso, debido al estiramiento constante de la banda de tejido de la planta.
- Tendinitis Aquilea: La tensión en el tendón de Aquiles aumenta si el talón no apoya de forma equilibrada.
- Dolores de rodilla y lumbares: Muchas veces el origen de un dolor de espalda está en unos pies que no estabilizan bien el resto de la torre (nuestro cuerpo).
La importancia del estudio biomecánico de la pisada
Llegados a este punto, es importante ser honestos: los trucos caseros están bien para curiosear, pero no sirven para tomar decisiones sobre tu salud. Comprarse unas zapatillas «para pronadores» en una tienda de deportes solo basándose en un vídeo de diez segundos suele ser un error.
¿Por qué? Porque puedes pronar de un pie y tener una pisada neutra en el otro. O puedes tener una pronación que viene de una rotación de cadera y no del pie. Por eso, en Inmoovs insistimos tanto en el estudio biomecánico.
En nuestras clínicas no solo miramos cómo apoyas, analizamos tu movimiento en dinámica, la presión exacta de cada centímetro de tu planta y cómo se comporta tu cuerpo al caminar o correr. Solo así podemos determinar si realmente necesitas plantillas personalizadas para equilibrar esas fuerzas.
Si notas molestias o simplemente quieres asegurarte de que tus pies están trabajando a tu favor y no en tu contra, realizar un estudio de la pisada es la inversión más inteligente que puedes hacer para tu movilidad a largo plazo. Al final, tus pies son los que te llevan a todas partes, cuidarlos es cuidar todo tu cuerpo.