Podología para personas mayores

Cuidar tus pies es cuidar tu autonomía

Con el paso de los años, los pies también cambian. La piel se vuelve más frágil, las uñas pueden engrosarse, las articulaciones pierden movilidad y la forma de caminar puede modificarse.

Estos cambios pueden provocar dolor, dificultades para calzarse, inseguridad al caminar o una reducción progresiva de la actividad cotidiana.

En Inmoovs cuidamos la salud de los pies de las personas mayores con un enfoque preventivo y personalizado. El objetivo es ayudarte a caminar con comodidad, seguridad y confianza durante el mayor tiempo posible.

Es recomendable visitar al podólogo si:

Los pies también necesitan más atención con el paso del tiempo

El envejecimiento puede provocar cambios en la piel, las uñas, las articulaciones o la forma de caminar. Un seguimiento podológico regular ayuda a prevenir complicaciones y a mantener una buena calidad de vida.


En Inmoovs adaptamos cada tratamiento a las necesidades de cada persona, con un enfoque preventivo y personalizado.

Cómo cuidamos tus pies en Inmoovs

Cada persona envejece de forma diferente. Por eso, no aplicamos un tratamiento genérico, sino que valoramos la salud de los pies, la movilidad, el estado general y las necesidades cotidianas de cada paciente.

Valoración de las necesidades

Hablamos sobre las molestias, los antecedentes médicos, la medicación, el nivel de actividad y las dificultades que la persona encuentra en su día a día.
También valoramos si existen patologías como la diabetes, problemas circulatorios, artrosis o alteraciones neurológicas que puedan influir en la salud de los pies.

Exploramos tus pies

Revisamos el estado de la piel, las uñas, las articulaciones y las zonas de presión. Comprobamos si existen heridas, pérdida de sensibilidad, inflamación, deformidades o signos que requieran una atención especial.

Valoración de la marcha, cuando sea necesario

Si la persona presenta dolor, inseguridad o dificultades para caminar, podemos analizar la forma en que apoya los pies y cómo se comportan los tobillos, las rodillas y las caderas durante el movimiento.

Tratamiento personalizado

Según el diagnóstico, podemos realizar una quiropodia, tratar una alteración ungueal, ofrecer recomendaciones sobre el calzado o valorar la necesidad de un tratamiento con plantillas personalizadas.

Seguimiento y prevención

En personas con diabetes, problemas circulatorios, movilidad reducida o alteraciones recurrentes, las revisiones periódicas son especialmente importantes.

Problemas habituales que tratamos

En Inmoovs ofrecemos tratamientos adaptados para mejorar el confort y la movilidad de las personas mayores.

Con el paso del tiempo, las uñas pueden volverse más gruesas, duras o deformadas. Esto hace que sean difíciles de cortar y que puedan provocar presión o dolor dentro del calzado.

Se producen cuando una parte de la uña presiona o penetra en la piel. Pueden provocar dolor, inflamación e infección.

Aparecen en zonas sometidas a presión o rozamiento repetido. Pueden provocar dolor y hacer que la persona modifique su forma de caminar.

Los juanetes, los dedos en martillo o los dedos en garra pueden dificultar el uso del calzado y favorecer la aparición de rozaduras, heridas y durezas.

El dolor puede estar relacionado con una pérdida de la amortiguación natural del pie, una sobrecarga, la forma de caminar o el tipo de calzado.

La piel tiende a volverse más seca y frágil con la edad. Las grietas pueden provocar dolor y convertirse en una puerta de entrada para infecciones.

Los hongos pueden provocar cambios en el color y el grosor de las uñas, así como picor, descamación o grietas en la piel.


Es importante confirmar el diagnóstico antes de iniciar cualquier tratamiento.

Algunas personas perciben menos el dolor, la temperatura o las pequeñas lesiones en los pies.

Esta pérdida de sensibilidad puede hacer que una herida pase desapercibida, especialmente en personas con diabetes o determinadas alteraciones neurológicas.

La diabetes puede afectar a la sensibilidad, la circulación y la capacidad de cicatrización.


Una pequeña herida, una dureza o una ampolla pueden evolucionar sin que la persona se dé cuenta. Por eso, las revisiones periódicas son esenciales para detectar cualquier alteración a tiempo.

Tratamientos adaptados a las personas mayores

La quiropodia incluye el corte y tratamiento de las uñas, la eliminación de durezas, callosidades y helomas, así como el cuidado general de la piel de los pies.

Tratamos uñas gruesas, deformadas, encarnadas, traumatizadas o afectadas por hongos.

Analizamos cómo camina la persona y cómo distribuye el peso sobre los pies.


Esta información nos ayuda a detectar alteraciones que pueden estar provocando dolor, sobrecargas, inseguridad o dificultades de movilidad.

Cuando el diagnóstico lo justifica, diseñamos plantillas adaptadas a los pies, al calzado y a las necesidades de cada persona.

Pueden ayudar a redistribuir las presiones, mejorar el apoyo, reducir el dolor y aumentar la comodidad al caminar.

Realizamos revisiones periódicas para controlar el estado de la piel, las uñas, la sensibilidad y las zonas de presión.

¿Por qué elegir Inmoovs para cuidar los pies de las personas mayores?

FAQ´s

Podología para personas mayores

Depende de las necesidades y del estado de salud de cada persona.

Algunas personas solo necesitan una visita puntual, mientras que las personas con diabetes, problemas circulatorios, movilidad reducida o alteraciones recurrentes pueden necesitar revisiones más frecuentes.

El podólogo indicará la periodicidad más adecuada.

Es habitual que las uñas cambien de grosor, forma o color con el paso de los años, pero estos cambios también pueden estar relacionados con traumatismos, hongos u otras alteraciones.

Una valoración permite determinar la causa y tratarlas de forma segura.

Es recomendable que el corte lo realice un podólogo, especialmente si la persona tiene movilidad reducida, problemas de visión, diabetes o alteraciones circulatorias.

Intentar cortar unas uñas muy gruesas sin las herramientas adecuadas puede provocar heridas.

Sí, especialmente si existe dolor, inestabilidad, dificultades para caminar o un desgaste desigual del calzado.

El estudio permite analizar cómo se distribuyen las cargas y si existe alguna alteración que esté afectando a la movilidad.

En general, es recomendable utilizar un calzado estable, cómodo, con buena sujeción, espacio suficiente para los dedos y una suela que ofrezca un buen agarre.

No obstante, las características concretas dependerán de la forma del pie, la manera de caminar y las posibles deformidades.

La diabetes puede reducir la sensibilidad y afectar a la circulación y a la capacidad de cicatrización.

Esto hace que pequeñas heridas o puntos de presión puedan pasar desapercibidos. Las revisiones permiten detectarlos de forma precoz y prevenir complicaciones.

Cada paso cuenta.

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